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Ha quedado atrás la percepción inmediata de la injusticia
que, durante siglo y medio, inspiró a los movimientos sociales. De la pugna
clásica ha sobrevivido el capital, que aparentemente se regenera y
reproduce hoy por sí mismo, mientras que el trabajo parece haberse
desvanecido. Los trabajadores y las trabajadoras entienden que su posición
social ya no queda determinada por su condición asalariada, sino por su
capacidad de consumo. La miseria ha perdido su fuerza de convicción moral,
sometida a un proceso mediático de selección, manipulación y marginación.
Pero el trabajo, la explotación y la miseria siguen siendo el alimento del
capital, que continúa abriendo heridas.
Esta asociación surge como iniciativa de un grupo de amigos,
con ideas bastante similares, que pretenden reunirse periódicamente para
tratar temas de interés desde esta perspectiva. De este modo, res publica procura abrir un espacio para el análisis de las
posibilidades de la acción pública en las nuevas circunstancias, así como
articular propuestas orientadas hacia la justicia. La asociación tiene como
fines principales, pues, recuperar y actualizar la tradición de pensamiento
crítico, creando un foro abierto de debate sobre cuestiones de
trascendencia política, económica, social, cultural, etc. Porque creemos
que, en un tiempo desfavorable para cualquier proyecto de articulación
social en torno a ideas, la pervivencia de los clásicos postulados de
justicia depende de pequeños conventos dedicados a su conservación.
Nuestra intención es convocar mensualmente un debate en el
que un especialista hable durante media hora, más o menos, y luego se abra
un diálogo con el ponente y entre nosotros. Los temas que pretendemos
abordar son muy variados: desde la educación pública a la inmigración, del urbanismo
local a la situación de la mujer, de la sociedad de consumo a la
recuperación de la memoria histórica, el laicismo o las reformas de los
Estatutos de Autonomía.
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